Desde Lago Ranco a Iberoamérica: Voluntariado LAV “Construyendo comunidad desde la participación estudiantil” destaca el protagonismo adolescente en la construcción de mejores comunidades.
La iniciativa, impulsada en el marco del Plan de Acción Comunal de Niñez y Adolescencia de Lago Ranco que el municipio desarrolló junto a la comunidad y Un gran lugar para crecer, fue presentada en el webinar internacional “La ciudad desde la mirada de las infancias”, organizado por la Red Iberoamericana de Municipalistas.
La voz de niñas, niños y adolescentes fue protagonista en el webinar internacional “Municipios e Infancias: La ciudad desde la mirada de las infancias”. El encuentro reunió experiencias de España, México y Chile que han situado la participación de la niñas, niños y adolescentes en el centro de la gestión local.
En representación de Chile participaron Macarena Cifuentes, coordinadora territorial de Un Gran Lugar para Crecer (iniciativa impulsada por Grupo Educativo para fortalecer las políticas locales de niñez y adolescencia), e Isidora Jaramillo, estudiante y dirigenta del Liceo Antonio Varas de Lago Ranco, quienes compartieron una experiencia que demuestra cómo la escucha activa y la participación incidente pueden transformar comunidades.
Durante la presentación se abordó el trabajo desarrollado en Lago Ranco desde 2023 para la construcción participativa de su Política Comunal de Niñez y Adolescencia, proceso que permitió identificar una demanda clara de niñas, niños y adolescentes: ser escuchados e influir directamente en las decisiones de su territorio.
A partir de este proceso, adolescentes de la comuna lideraron una iniciativa para rehabilitar y transformar el lugar de atención del programa “Espacios Amigables para Adolescentes”, convirtiéndolo en un lugar más acogedor, representativo y cercano para quienes lo utilizan.
“La experiencia es una expresión concreta de cómo una comunidad escucha a sus niños, niñas y adolescentes y genera las condiciones para que puedan incidir en su territorio”, comentó Macarena.
Liderazgo adolescente que transforma el territorio
La experiencia fue relatada también por Isidora Jaramillo, quien lideró junto a otros estudiantes del Liceo Antonio Varas de Lago Ranco, el proceso de intervención del espacio.
Para Isidora, uno de los principales aprendizajes fue descubrir el poder de la organización juvenil y la capacidad de generar cambios concretos cuando existen oportunidades de participación.
“Esta experiencia dejó una huella en nuestra comuna. Le demostró a la comunidad educativa, a las autoridades y a los adultos que como adolescentes sí somos capaces de generar cambios reales, constantes y sostenibles en el tiempo”, afirmó.
Asimismo, destacó que estos espacios permiten fortalecer liderazgos, construir vínculos y abrir oportunidades para que niñas, niños y adolescentes sean parte de la solución de los desafíos de sus comunidades.
“Muchas veces se habla de la juventud, pero realmente no existen suficientes espacios donde los adolescentes puedan participar en la toma de decisiones y en la construcción de soluciones. Cuando estos espacios se generan y son liderados por adolescentes, se logran cosas realmente valiosas”, agregó Isidora.
Participación, vínculos y cuidado
Con la asistencia de cerca de 40 personas, la jornada contó además con la presentación de iniciativas desarrolladas por el Gobierno Municipal de Zapopan en México, el Ayuntamiento de Los Realejos y el Ayuntamiento de Santa Coloma Gramanet, ambos de España.
Durante el intercambio de aprendizajes la conversación se centró en la importancia de la escucha activa y la promoción de la participación de la niñez y adolescencia para la construcción de ciudades más inclusivas, cuidadoras y cercanas a quienes las habitan.
En este sentido, el especialista español y coordinador de la Red IberInfancias, Javier Malagón, invitó a reflexionar en torno a que el desafío actual no es únicamente generar más espacios de participación, sino comprender qué efectos producen estas experiencias en la vida de quienes participan y en sus comunidades.
“La participación no es solo una herramienta para expresar opiniones o influir en las decisiones públicas. También es una herramienta para construir vínculos y fortalecer una ética y una cultura democrática de los cuidados”, señaló Malagón.